La experta en Innovación Pedagógica Adriana Araque Bermúdez en su conferencia en TEDx “El docente asombroso”, plantea las cinco “I” como directrices que debería tener un profesor que sorprende cuando enseña.

IMPACTAR: La enseñanza efectiva se basa en la capacidad de sorpresa que pueda proporcionar el profesorado cuando está transmitiendo conocimientos, las clases no pueden tener un único formato metodológico de enseñanza como por ejemplo el magistral porque provocan aburrimiento, desconexión y desmotivación.
INVENTAR: El docente debería dominar diversos registros y formatos de presentación de los contenidos curriculares, para ello debe prestar más atención a cómo van a aprender los contenidos que a cómo explicarlos. Un aspecto importante es que para explicar los contenidos estos deben estar ligados a la realidad cotidiana, en este sentido debe reinventar la forma de presentarlos para que sean más significativos y se aprendan con mayor facilidad.
INNOVAR: El docente debe partir de un conocimiento profundo del alumnado en aspectos como el estilo, las estrategias y el ritmo de aprendizaje. Es importante saber cuáles son sus necesidades, cómo accede a la información y trabaja los contenidos, en definitiva, no sólo debe conocer cómo aprende dentro del aula sino que debe instruirle para que pueda aprender fuera de ella de forma autónoma.
INSPIRAR: El docente debe ser un comunicador eficaz que tenga como objetivo principal dejar huella e impactar en el recuerdo del alumnado del tiempo que ha estado con él en el aula.
INVESTIGAR: El docente debe actualizar constantemente sus conocimientos en la materia, tecnológicos y pedagógicos. Hay que ser expertos en el tema pero también saber enseñar.

La profesión del docente conlleva sacar lo mejor de cada alumno atendiendo a sus particularidades que se encuentran mediatizadas por la singularidad de su contexto sociocultural y entorno familiar, de su personalidad, de su estilo y estrategias de aprendizaje, de sus conocimientos previos, de su ritmo de aprendizaje, de su motivación. En definitiva, la profesión del docente debería concebirse como “el arte de enseñar” en el que se moldean personalidades, se forjan actitudes y se adquieren conocimientos.
Artículo de universidadviu.com
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