El arte de hacer preguntas: por qué Sócrates seguiría vigente en TikTok

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Hoy quiero hablarles de una herramienta que tiene más de dos mil años de antigüedad, pero que resulta ser, para mi sorpresa, la clave para triunfar en las plataformas de consumo más rápido que existen hoy.

Vivimos rodeados de información, de respuestas inmediatas, de videos que duran apenas quince segundos. Todo mundo quiere tener la razón al instante, dar la solución más veloz, ganar el «me gusta» con la frase perfecta. Pero me pongo a pensar: si Sócrates tuviera una cuenta de TikTok hoy, ¿qué haría? Estoy convencido de que no estaría soltando respuestas contundentes. Estaría haciendo preguntas. Preguntas que incomodan un poco, que obligan a detener el scroll, que empujan a la audiencia a pensar en lugar de solo consumir. Y esos son, precisamente, los creadores que de verdad dejan huella: los que logran que reflexionemos con una buena cita o un cuestionamiento certero.

A veces se nos olvida algo muy simple: hacer la pregunta correcta puede valer más que tener la respuesta correcta. Lo he comprobado en el salón de clases, en mis conversaciones con compañeros docentes, y hasta pensando en cómo planear mis proyectos educativos para el semestre. Por eso quiero compartirles algunas recomendaciones prácticas que a mí me han servido, ya sea para conversar mejor, para crear contenido que conecte, o simplemente para acompañar mejor a quienes nos rodean.

1. Cambia el «sí o no» por preguntas que abran la puerta

Las preguntas cerradas nos dejan con un monosílabo y ahí se acaba la conversación. No aportan mucho cuando de verdad queremos entender algo o tomar una decisión importante. En lugar de preguntar «¿te gustó el tema?», prueben con «¿qué fue lo que más te impactó?» o «¿qué tan listo te sientes para aplicar esto que acabamos de ver?». Las preguntas que arrancan con un qué, un cómo o un para qué invitan a la otra persona a pensar de verdad, no solo a contestar por salir del paso.

2. Escucha para comprender, no para responder

Este es un error en el que todos caemos: hacemos una pregunta y, mientras el otro apenas empieza a hablar, ya estamos armando nuestra respuesta en la cabeza. El verdadero arte de preguntar exige escucha activa de verdad. Poner atención no solo a las palabras, sino al tono, a las pausas, al lenguaje corporal —que según dicen comunica hasta el 65% del mensaje real—. Solo cuando escuchamos así podemos lanzar una segunda pregunta que genuinamente conecte con lo que la otra persona está viviendo.

3. Evita juzgar; pregunta desde los hechos, no desde la culpa

Cuando algo sale mal, nuestro primer impulso es buscar culpables. Preguntas como «¿qué hicimos mal y quién tuvo la culpa?» ponen a la otra persona a la defensiva de inmediato, y ahí se cierra cualquier posibilidad de diálogo. Funciona mucho mejor preguntar desde los hechos, sin juicio: «¿qué podemos aprender de lo que pasó?» o «¿qué obstáculos tuviste para llegar a la meta?». La diferencia parece pequeña, pero cambia por completo el tono de la conversación.

4. Lleva la mente hacia el futuro y las posibilidades

Una buena pregunta tiene el poder de sacar a alguien del conflicto o del «no puedo» y llevarlo a imaginar lo que sí es posible. Preguntas como «¿cómo te ves de aquí a cinco años?» o «¿qué harías si no tuvieras límites para desarrollar esa idea?» abren un espacio de creatividad y motivación que rara vez logra una afirmación directa.

5. No le tengas miedo al silencio

Cuando por fin logras hacer esa pregunta que realmente pone a pensar a alguien, dale espacio. No hay que llenar el silencio explicando otra vez la pregunta o dando pistas. Muchas veces, esos dos o tres segundos de silencio son justo lo que la otra persona necesita para llegar sola a una respuesta honesta. Y ese descubrimiento propio vale mucho más que cualquier explicación nuestra.

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Al final, preguntar de manera asertiva es, en el fondo, un acto de empatía. Es un puente que nos ayuda a conectar mejor con nuestros alumnos, con quienes nos leen y hasta con nosotros mismos. Me viene a la mente aquel consejo tan antiguo y tan vigente: «todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar» (Santiago 1:19). No deja de sorprenderme que, tantos siglos después de Sócrates, sigamos necesitando el mismo recordatorio.

Así que la próxima vez que diseñen un ambiente de aprendizaje, publiquen un video corto o simplemente estén platicando con alguien frente a frente, recuerden esto: la clave no siempre está en tener la respuesta definitiva, sino en atreverse a lanzar la pregunta adecuada.

Nos leemos la próxima semana. Un abrazo, Casho

Referencias Bibliográficas

  • Borghino, M. (2023, 19 de mayo). El Arte de Hacer Preguntas [Audiolibro]. Audiosmania. Recuperado de YouTube.
  • Piqueras, C. (2024, 22 de julio). #008 El arte de hacer preguntas poderosas [Podcast]. Recuperado de YouTube.
  • The Skills Dude. (2020, 7 de agosto). El Arte de Hacer Preguntas [Video]. Recuperado de YouTube.
  • Universidad Anáhuac Mayab. (2025, 6 de agosto). El arte de preguntar: cómo hacer preguntas que transforman conversaciones. THiNK.

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Carlos Manuel Citalán Marroquín